19 nov. 2015

La fastidiosa tarea de corregir lo ya escrito




Para mí, escribir significa hacer un borrador tosco y pulirlo a lo largo de un período de tiempo considerable, Seymour Papert

La inspiración llega en los momentos más inesperados. Cuando estamos en la ducha, cuando vamos en el colectivo e incluso cuando estamos a punto de quedarnos dormidos. Por eso siempre hay que estar preparados con lápiz y papel cerca para atrapar esa idea antes de que se nos escape.

Pero ese momento de inspiración nos deja con un boceto de la historia, una escena o a veces con solo la descripción de un personaje que quizás no sea ni siquiera el principal. Solo  tenemos unas cuantas palabras juntas, una idea en potencia pero que necesita mucho trabajo antes de llegar a ser algo conciso. 

Es por eso que hay que seguir escribiendo y escribiendo sin parar hasta que tropecemos con el punto final y podamos ver que nuestro personaje ha encontrado el final que esperaba o el que el destino eligió para él, que comúnmente no es el mismo, pero así es la vida ¿No?

Ahora una vez que hemos terminado la historia comienza la odiosa tarea de corregir. Tenemos que sentarnos a releer y dejar descansar la historia un par de días antes de volver a releerla. Y recién entonces podemos comenzar a corregir los errores de gramática y de estilo. En una cuarta o quinta lectura nos encargamos de la historia, los puntos flacos y las partes poco creíbles, agregamos un toque de humor o más dramatismo. Hacemos lo imposible para lograr que el lector siga leyendo. 

Todo este proceso es molesto y es en esos momentos en los que dudamos de nosotros mismos. No nos creemos capaces de arreglar esa historia que en un principio tan original nos parecía, creemos que nadie va a querer leerla y que no seremos nunca escritores.

Y es por esto que tenemos que seguir escribiendo y corrigiendo y leyendo. Tenemos que ampliar nuestro vocabulario y encontrar nuestro propio estilo, tenemos que bucear hasta encontrar esa historia que realmente necesitamos contar y luego releerla cuantas veces sea necesario hasta que las hayamos convertido en la pieza de literatura que nosotros estábamos buscando. 

Es imposible que lo que escribamos este bien a la primera, tenemos que seguir trabajando y no darnos por vencidos porque es entonces cuando realmente nos convertimos en quienes queremos ser.

4 comentarios:

  1. Hola Cati!
    Es tan cierto que cuando uno relee lo escrito empieza a dudar de uno mismo y de lo que tanto le costó escribir. Cada vez que se me ocurre escribir un poco más de una historia que tengo empezada releo todo de nuevo y se me ocurren cosas que cambiarle y retocar. Pero también se me ocurrió hace un tiempo que lo ideal sería ir haciéndole leer a gente de confianza y que a la vez puedan ser críticos nuestros escritos para darnos un feedback de lo que está bien, lo que podríamos arreglar, sacar o agregar. Ya le pregunté una vez a mi mejor amigo si quería ser uno de mis lectores beta y me dijo que sí, pensé en mi mamá también. El tema es que por ahí nos da cosita hacerles leer lo que escribimos a la gente que nos conoce.
    Pero también creo que nuestro estilo lo vamos encontrando a medida que escribimos, leemos, corregimos y reescribimos.

    Que andes bien-

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  2. Hola! Me ha pasado cantidad de veces, releer, corregir, volver a reeler despues de un tiempo y añadir cosas, a la tercera me encuentro eliminando unas y retocando las primeras. Es bastante laborioso pero si se hace con constancia se puede lograr llegar a una buena historia, aunque eso si, si esperamos a tener una buena cantidad de páginas para corregir seguro se nos van las ganas.
    Besos!

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  3. Me siento tan identificada jaja...
    Buen post.

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  4. Me encantó el post, estoy muy de acuerdo contigo, llevo como tres años con una historia en mente y ya casi casi que está, pero como vos decis, hay que seguir buceando hasta darle la forma que queremos. Saludos!

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"Hay peores cosas que quemar libros, una de ellas es no leerlos"
Ray Bradbury