Temporada de tormentas



El noticiero anuncia la temporada de tormentas. En Marte la sequía hace que el aire se vuelva irrespirable y en Júpiter el viento levanta una polvareda que no deja ver donde pisas. Mientras tanto, en el planeta tierra llueve. Los techos gotean y la rítmica caída de las gotas sobre el firmamento adormecen a los leones. El cielo gris cubre todo como una pompa de jabón sucia. Cada vez que un niño la sopla y explota, caen rayos en las selvas tropicales de Vietnam. En las grandes ciudades de Europa las calles están inundadas y, para cruzarlas, los peatones dan vuelta los paraguas y los utilizan como botes.

Sigue lloviendo y el nivel del mar sube, las corrientes se bifurcan. Desde las ventanas no se ven ni la luna ni el sol. Los humanos están librados a su suerte.

Excepto una niña que se ha quedado dormida en la cama de sus padres. Se ha robado el cielo entero de un manotazo y ahora sueña con el sol, la luna y la infinidad de estrellas que titilan. Los gira entre sus dedos; los hace danzar; hace que la noche y el día convivan en un solo parpadeo.

Los del noticiero anuncian que la lluvia va a continuar durante toda la semana. Hablan de probabilidades, chubascos, vientos del sur y nubes. Las personas los escuchan y le creen.

No saben que solo tienen que esperar que la niña despierte y suelte el pequeño universo que lleva escondido entre sus manos.


No se olviden de seguirme en Instagram y Facebook

Comentarios

Entradas populares

Seguidores