19 oct. 2017

Viajar en colectivo sin un libro



https://unsplash.com/photos/e4vnIhcyn1E

Subo al colectivo y me doy cuenta de que me olvide de agarrar un libro. 

En el colectivo de ida duermo, a la vuelta leo. Ya es mi ritual de los viajes a capital. Pero hoy me olvide. Anoche terminé el que estaba leyendo y esta mañana me olvide de agarrar otro. 

Entonces empieza la agonizante tarea de encontrar otra cosa para hacer. 

Reviso el celular, me aburro, lo guardo en la mochila. 

Saco una libreta y empiezo a escribir, pero la letra me sale horrible y tengo que hacer mucha fuerza con la muñeca. Pongo punto y la guardo.

Empiezo a escuchar música y miro por la ventana. Miro el camino que recorro tres veces por semana pero que casi nunca miro porque, o estoy durmiendo o estoy leyendo. 

De pronto diviso a un chico tres asientos más adelante. 

Tiene un libro. 

Fuerzo la vista e intento descifrar alguna palabra, tengo sed de la tinta sobre el papel, pero no llego a ver nada. 

Suspiro resignada y observo a las tres personas que viajan paradas. Las tres escuchan música. 

Vuelvo a mirar al chico. 

Termina un capítulo y guarda el libro.

Algo dentro de mi tira hacia adelante. 
Tengo unas ganas increíbles de estirar el brazo y quitárselo, pedirle que me lo preste, por lo menos por un ratito. 

Cierro los ojos. Como a los bebes el movimiento del colectivo me duerme. 

Me despierto sobresaltada cuando estamos a punto de llegar a Lujan. La música sigue sonando. Aprieto pausa  y vuelvo a guardar el celular. 

Llegamos. 

Me bajo del colectivo.

Me tengo que subir a otro.

Sigo sin tener un libro.


No se olviden de seguirme en Instagram y Facebook


12 oct. 2017

Palabras robadas: Elena Ferrante



He estado un poco desaparecida por acá, pero estoy leyendo mucho y escribiendo mucho. Estoy preparándome para el verano, ya que me voy tres meses de viaje y todavía tengo muchas cosas por hacer. Pero para olvidarme de mi lista de cosas pendientes, leo dos o tres libros a la vez. Uno de ellos es Crónicas del desamor de Elena Ferrante, una autora de la que se sabe muy poco, pero de la que es imposible no enamorarse. Sus historias son un poco tristes, grises, pero son muy sinceras, intimas. Sus personajes van más allá de las acciones. Sus historias son un viaje al centro mismo del personaje, a su cabeza y a su corazón. 

Aquí les dejo algunas de las frases que he ido recolectando:

"Decir es encadenar tiempos y espacios perdidos"

 
"Me sentí un objeto en el centro de la habitación en misterioso equilibrio"



“El futuro será así, pensé.  La vida de los vivos junto al olor húmedo de la tierra de los muertos, la atención junto a la desatención, los latidos de entusiasmo del corazón junto a las bruscas pérdidas de significado. Pero no será peor que el pasado.”

“Un reloj estropeado cuyo corazón de metal seguía latiendo y por eso estropeaba el tiempo”

“Quería escribir historias llenas de corrientes de aire, de rayos filtrados en los que bailase el polvo. Además me gustaban los autores que te obligan a asomarte por cada renglón para mirar abajo y sentir el vértigo de la profundidad, de la negrura del infierno”.


No se olviden de seguirme en Instagram y Facebook


21 sept. 2017

Lo que no te mata te hace más fuerte, David Lagercrantz



Lisbeth Salander está inquieta. Ha participado en un ataque hacker sin razón aparente y está asumiendo riesgos que normalmente evitaría. Mientras, la revista Millennium ha cambiado de propietarios. Quienes le critican, insisten en que Mikael Blomkvist ya es historia.
Una noche, Blomkvist recibe la llamada del profesor Frans Balder, un eminente investigador especializado en Inteligencia Artificial quien afirma tener en su poder información vital para el servicio de inteligencia norteamericano. Su as en la manga es una joven rebelde, un bicho raro que se parece mucho a alguien a quien Blomkvist conoce demasiado bien.
Mikael siente que esa puede ser la exclusiva que él y Millennium tanto necesitan, pero Lisbeth Salander, como siempre, tiene sus propios planes.

Cuando me enteré de que iba a salir la cuarta parte de la trilogía Millenium, sentí miedo. Para los que no lo sabían, el autor de los tres primero libros falleció antes de que las novelas se publicaran, por lo cual el cuarto libro lo escribió otro escritor que era amigo de Stieg Larson, el autor. Tenía miedo de que no pudiera seguir con la línea del resto de los libros o que cambiara los grandiosos personajes que creó Larson. Así que dejé pasar el tiempo y recién ahora lo leí.

Debo decir que no me decepcionó. La verdad puede que se note un cambio sutil en la escritura, quizás en la historia pero de todas maneras, es muy fiel al resto de la saga. Otra vez nos encontramos con Lisbeth y con Mikael envueltos en un caso de espionaje, hackers, filtrado de información, etc; cada uno, desde su lugar, va a ir investigando, y vamos a poder seguir descubriendo de a poco más de la historia de Lisbeth. Para quienes no lo saben soy la fan número uno de Lisbeth.

Este libro, al igual que los demás, tiene muchos personajes (algunos nuevos, otros ya los conocemos) y mucha información pero de todas maneras se lee solo, te metes muy rápido en la historia y no podes dejarlo hasta el final. Es un poquito más liviano que los anteriores o al menos así lo sentí yo, la trama evoluciona un poco  más rápido.  El caso que investigan se cierra pero quedan ciertos cabos sueltos para el próximo libro (sinopsis aquí).

En fin, como reseña es una mierda lo que escribí, pero solo venía a decirles que lo leí y me encantó, poder rencontrarme con los personajes y con estas historias de hackers y mafias. También vengo a decirles que tienen que leer estos libros. Ya. 

Reseñas de los tres primeros libros AQUÍ, AQUÍ y AQUÍ


No se olviden de seguirme en Instagram y Facebook

13 sept. 2017

Leer para salvarnos



Sigo a muchas personas que escriben. No solo escritores con libros publicados, sino también a personas, que como yo escriben por el simple hecho de que no saben cómo no hacerlo. Entre ellas sigo a las chicas de Postales a Casa, un blog que les recomiendo leer.  Y leyéndolas sentí como si me sacaran del agua. 

Creo que leer a la persona indicada nos puede salvar. Leerlas en ese momento me hizo volver a respirar, sentirme un poco menos sola. Ellas mismas lo dicen: “Se escribe para alargarle la mano a alguien y salvarlo del agua”.  Se escribe para salvar y para salvarnos pero leer también salva. Nos salva de la soledad y de las inseguridades, de la ignorancia y de la arrogancia. Nos hace darnos cuenta de que somos únicos pero también de que no somos los únicos que lo somos. 

Leer sobre escritura me llena de energías, es una especie de empujón que me impulsa a seguir, que no deja que baje los brazos. También me hace darme cuenta de lo mágico  y personal que es el proceso de escritura. Cada persona tiene sus rituales y sus manías. Pero todos escribimos para lo mismo: salvar y salvarnos. 

Ese post, en ese momento, me salvo y me hizo sentarme a seguir escribiendo. 

Se escribe para salvarte a vos


No se olviden de seguirme en Instagram y Facebook


9 sept. 2017

El anonimato de los cuerpos



Encienden las luces intermitentes que no me dejan ver, hacen que me maree, que el mundo se mueva en cortocircuito. Cierro los ojos porque si no me pierdo. Me quedo donde estoy con los ojos cerrados. Me empujan y mi cuerpo pierde su forma, deja de ser mío, pasa a formar parte de los demás cuerpos. Ya no soy yo, me dejo ir en el vodka con jugo que tomé antes, en la música que no me sé, en las personas que se mueven a mí  alrededor.
Hace calor. Mis brazos tocan brazos. Alguien me toca la espalda, me corro como si me hubieran quemado. Vuelvo a ser consiente de mi cuerpo. Me quiero ir. Me falta el aire y ya me cansé de bailar. Mi cuerpo se mueve de un lado a otro por inercia. Ya no lo controlo. Está en piloto automático. Ya no sonrió. Estoy cansada. No hay nadie que quiera ver y cada vez que me muevo siento miradas sobre mí que no busco.
¿Vamos? Dice una de las chicas. Las sigo a través del tumulto que se mueve y me mueve, que me lleva, estoy a punto de perderme, pero llegamos a la puerta negra. El patovica la abre y veo una franja de luz artificial. Salgo a la noche. Respiro el aire frío de la madrugada. Alzo la vista buscando la luna pero el cielo está cubierto por una capa gruesa de nubes de un naranja grisáceo. Va a llover. Las chicas se empiezan a alejar. Las sigo.
A media mañana cuando estoy durmiendo demasiado lejos de todo eso, se larga a llover pero yo no me entero.


No se olviden de seguirme en Instagram y Facebook